Astillas de jabón blanco

Marisa Gabriela López

Saltaron del cajón los papeles escritos y saben decir en este libro: poesía.
“Y arruinó el poema”, dirá. Con certidumbre quito los paréntesis, que no aclaran y replico: Escribir no es espuma en “Astillas de jabón blanco”. Rallar el jabón como rayar al miedo y en verso aparecen entre las sombras, la belleza y las voces esgrimidas por Marisa durante mucho tiempo de producción, lecturas, correcciones, caprichos y hasta obsesiones, o ahora Libro, que tanto esperamos.
Logra “bajar estrellas” o caminarlas, soldarlas a un muelle de silencios cotidianos y de los otros… desde el asfalto o la polvareda y todas las viceversas en los temas libres y no azarosos. Pues la autora, sigilosa en cada composición, entrega la exquisita reunión de imágenes, tramas, sentidos, razones sazonadas, dolor, emoción… Y para oír ese brindis del vino “ciega de horizontes” lo verticaliza en calibri. Toda su literatura es en fuente, letra calibri: obsesión de lo simple, que no es sencillo ni ensilla para cabalgar artificios innecesarios.
De horas calladas, cristales como carnes y todo lo roto para construir un sur, una casa que es un sur. Entonces inventa acordes, paredes que transparentan, letras que son recuerdos, limpios o lavados, como la ropa tendida para respirar. Ropa y desnudez, respetada para un cuerpo saber y dudar, desde el aprecio y respeto cuando dedica un poema a Nora Nani; o “prenderle fuego a la garganta» y en un “nomedalagana” cuando dedica a Elio Gerardi. Conozco literatura de ambos poetas y qué acertada maceración la de Maru Marisa, que también me invita a “desbocarme” en otro poema de este libro y en cada intención que es su voz.
“Cuarenta y nueve veces / multipliqué la despedida” y la plegaria resucita con más impulso para dar vuelta, una y otra página de este libro, como si la despedida en mitad de una obra fuera el comienzo y el final a la vez… La eternidad sin mentiras, ¿qué es?
El olvido es imposible, y no me apoyaré en Borges por ejemplo, pues decidí para este prólogo no recurrir a citas de maestros ni pedir permiso para este atreverme a denotar, connotar… ¿Para qué? Si esta publicación y sus astillas están para la genialidad del milagro en cada nuevo lector y en esta invitación a explorar.
“La insensatez de la furia / desmiente estos versos / rebelados ante el espanto / de saberla ajena”. No se salva ni atisba con hipocresía el pulso de escritora y subrayo en este compartir la tinta de Astillas, que “la locura no borra las cuentas” ni se disfraza para ismos ni modas.
“Hoy viajo en tren”, leo lutos y vuelvo a la obra que nos convida Maru, y su miedo que en plena cuarentena nos iguala. Incertidumbre que nos alumbra y pide más cautela, más atención, más introspección, aún acompañados por todos los medios virtuales y redes que hoy nos enredan.
“Pero en mi mano sólo se incrusta / este cepillo de alambre / que sangra mugre y hastío / cuando enjuago apenas lágrimas / entre las astillas de jabón blanco”
No “arruinó el poema”… Intenta disimular su talento (¿Talón de Aquiles?) y nos reescribe una orilla de río y celebración: Astillas… tal vez de ella misma, ahora y por siempre: poesía.

-Clo- Claudia Migliore

https://www.facebook.com/astillasdejabonblanco

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